¿En La Habana se dio un apretón sincero o forzado?

Santos Timochenko

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Cuatro segundos bastaron para que en la memoria de muchas personas quedara grabado el apretón de manos entre el presidente de la República, Juan Manuel Santos, y el máximo jefe de las Farc, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, tras el anuncio del acuerdo sobre justicia transicional hecho el miércoles desde La Habana.

| Autor: Elpaís.com.co

¿En La Habana se dio un apretón sincero o forzado?

Minutos después, la imagen del hecho le daba la vuelta al mundo y recibía diferentes calificativos, entre ellos el de histórico, el de impensable e incluso fue tildado como el inicio de un nuevo país.

¿Fue un apretón de manos sincero o forzado? ¿Los asesores de Santos previeron una reacción como la de Timochenko? Para saber qué hay detrás de la escena, El País consultó a Leopoldo Uprimny, experto certificado en microexpresiones faciales y lenguaje corporal.

Para inciar, Uprimny manifiesta que “el apretón de manos es un juego de poder y se da en especial cuando se está ante la foto de la posteridad, la última imagen que va a quedar de un determinado evento”.

Sin embargo, en La Habana ese momento, al parecer, no iba a llegar de no ser por el presidente cubano y garante del proceso de paz, Raúl Castro.

“En el video se puede ver que Santos se quiere ir luego de que se acaban las intervenciones y Castro lo invita a acercarse. Posteriormente, el mandatario cubano abraza a Santos y Timochenko, pero el presidente colombiano se mantiene en una postura muy equilibrada, con los brazos abajo y no genera mayor acercamiento, contrario al jefe guerrillero. Castro se ve muy agradado con la situación, sus gestos muestran que siente que él cumplió porque, aunque no se ha firmado la paz, lo de ayer (miércoles) fue un avance”, dice el experto.

Para Uprimny es Castro quien en el centro de la escena, jugando quizás el papel de referí, le quita tensión al momento al poner sus manos en los hombros de Santos y Timochenko. Ante el gesto, el presidente se mantiene muy estático y firme, mientras el jefe guerrillero, con un grado de inclinación en su torso, muestra interés y agrado.

Según el experto, es evidente que en todos los momentos de la escena el presidente colombiano está muy incómodo, contrario a lo que sucede con Castro y Timochenko, quienes incluso tienen tiempo de entablar cortos diálogos e intercambiar sonrisas.

Pero es que en los últimos días a Santos le ha tocado sacar su lado más diplomático. El lunes debió hacerlo en Quito, Ecuador, cuando tuvo que verse cara a cara con el presidente venezolano Nicolás Maduro para tratar la crisis fronteriza.

Al final del encuentro protagonizó una escena similar a la de La Habana, cuando el presidente ecuatoriano Rafael Correa y el uruguayo Tabaré Vázquez entrelazaron sus manos con las de Santos y Maduro, respectivamente, e intentaron acercarlos. En la escena se ve cómo el mandatario colombiano pierde el equilibrio cuando Correa jala su mano para tratar de unirla con la de Maduro.

En el video de La Habana “Santos tiene un movimiento corporal que dice: ya acabé. Él no se siente bien, algo sucede, él quiere irse, pero luego Castro le da la mano de una manera un poco inclinada hacia arriba, en un gesto de no dominancia y Santos con la palma hacia arriba pasa a controlar el saludo inmediatamente”, analiza Uprimny.

Posteriormente, Santos toma a Castro por el brazo, lo que para el experto además de ser un gesto de dominancia, es también de cercanía, caso contrario a lo que sucede cuando llega el momento del apretón de manos con Timochenko.

“A Timochenko le parece más importante darle la mano a Santos. Entonces hay un movimiento simpático donde el jefe guerrillero nisiquiera tiene contacto visual con Raúl Castro, sino que mantiene su mirada fija hacia Santos”, comenta Uprimny.

El momento parece tomar por sorpresa a todos, incluso hasta el propio Castro que inmediatamente quita su mano para que un ansioso Timochenko pueda apretar la de Santos, que permanece inmóvil. Se escuchan los aplausos, vienen las sonrisas de Castro y Tmochenko, pero Santos, ni se inmuta.

“La actitud de Timochenko, quien estira su brazo y posteriormente trata de acercar su tórax en gesto de cercanía, me llama la atención, dadas las circunstancias del proceso de paz. Desde el punto de vista del apretón de manos, el jefe guerrillero se está mostrando agradado con lo que sucedió”, manifiesta el analista.

Además agrega que, aunque las imágenes no son muy claras se nota una posible microexpresión de orgullo en Timochenko con una comisura de sus labios, que quiere decir que está orgulloso, agradado, superior y siente que hizo algo importante.

“Caso contrario sucede con un incómodo Santos que no se ve muy seguro, se ve distante y refleja un desafío en su mirada, acompañado de una inclinación muy leve de la cara. Con esto quiere decir: ‘cuidado señor Timochenko con no cumplirme, porque le estoy poniendo todo a esto’”, dice el experto en microexpresiones faciales y lenguaje corporal.

¿Será que el acuerdo dejó más contenta a la guerrilla que al Gobierno?¿Santos estará guardando su sonrisa para el 23 de marzo de 2016, fecha límite para que se firme la paz?

Para el experto la mirada desafiante del Jefe de Estado, la distancia corporal que mantiene hacia el jefe guerrillero y la microexpresión de su rostro dejan ver a un Juan Manuel Santos que todavía no está totalmente agradado y es consciente de que todavía falta un proceso.

La situación sin duda alguna es incómoda, pero para simplificarla Leopoldo Uprimny la compara con una escena cotidiana: “Cuando uno está peleado con alguien y le dicen que se reconcilie cuesta pasar del estado de rabia a la felicidad, eso mismo pasó la tarde del miércoles en La Habana”.

Por Katerine Mora | Elpaís.com.co